39ª Semana de Zarzuela: La rosa del azafrán como broche

El nuevo Moniquito, Jose González, junto a Catalina (María Sevilla) y Sagrario (Petri Casado)

           Aurelio Maroto

          La rosa del azafrán volvió a poner el epílogo a la Semana Nacional de la Zarzuela. La compañía lírica Maestro Andrés Uriel, muy reforzada por coristas de la compañía Dolores Marco, que había escenificado el día anterior Luisa Fernanda, atacó en sesión doble la obra cumbre del tipismo manchego. Casi sesenta personas sobre el escenario del Tomás Barrera, amén de la orquesta profesional dirigida por César Belda. Prácticamente llenos en la doble sesión de tarde y noche.

         La sesión de tarde fue la más autóctona, simplemente porque la totalidad de roles principales estuvieron encarnados por solaneros. Había expectación por el debut de Jose González en el papel de ‘Moniquito’, especialmente sensible tras la estela dejada por Luis Romero de Ávila. Hay que decir que defendió el papel con gran dignidad, bastante naturalidad, buen fraseo, adecuada gesticulación y toda la naturalidad que fue capaz. En una palabra, dio su sello propio al ínclito santero. En los cuadros principales le acompañó María Sevilla como ‘Catalina’ y el incombustible Julián García-Cervigón como ‘Carracuca’. Al final de la representación, declaró a Radio Horizonte haber disfrutado en escena, consciente de la responsabilidad, y era taxativo: “Hay Moniquito para rato si la asociación cuenta conmigo”.

-rosa sembrador

Un momento de la romanza del Sembrador 

     Petri Casado y José Manuel León reeditaron pareja como ‘Sagrario’ y ‘Juan Pedro’. Gran interpretación de la soprano, como de costumbre, esta vez hincando la rodilla para dar aún mayor expresividad y dramatismo a la romanza del ama, que volvió a bordar. El tenor –reconvertido a barítono para La rosa- llegaba justo de voz tras una semana difícil a nivel vocal. Empezó dubitativo con El Sembrador, pero logró calentar su garganta lo suficiente como para venirse arriba y saldar el papel con dignidad. Del resto, Petra Martín-Albo volvió a guiar la obra como conductora de la trama haciendo de ‘Custoria’, y Gregorio Uriel mantuvo su nivel habitual como ‘Don Generoso’. Conviene destacar también el solo de Miguel Ángel Araque como ‘Pastor’ en los prolegómenos de la ronda, único lucimiento para tenor en esta obra.

   Naturalmente, el resto de personajes rayaron a buena altura y especial mención merece el cuerpo de baile, capitaneado por el único hombre en las seguidillas, Roberto de la Cruz. En eso hay pocos cambios. Los coros, dirigidos por Marieli Blanco, estuvieron más equilibrados que otras veces en cuanto a voces masculinas y femeninas.

         No hubo grandes novedades escénicas, más allá de las imágenes proyectadas de fondo, con guiños a rincones de La Solana, excepto alguna plaza que no llegamos a identificar. Esta vez, las espigadoras y el coro de segadores no bajaron al escenario.

-Cándida Fernández -centro- durante el recuerdo a Miguel Moreno

Recuerdo a Miguel Moreno

La parte más emotiva llegó en los prolegómenos. La ACAZ recordó la figura de Miguel Moreno, miembro de la asociación desde sus inicios, que ha fallecido hace pocos meses. Se proyectó un vídeo locutado por Gema Rodríguez-Rabadán y su viuda, Cándida Fernández, que también fue ‘Custodia’ en La rosa del azafrán, pronunció unas sentidas palabras de gratitud. El aplauso del público fue, probablemente, el mejor homenaje a Miguel.

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