
Un momento de la interpretación de Amazing Grace
Aurelio Maroto
La caseta municipal de La Solana vivió este sábado una noche de rock diferente. La XIX edición de Solrock, coincidiendo con Halloween y con Porretas como principal reclamo, tuvo un momento especialmente emotivo en recuerdo de las víctimas del accidente ferroviario de Urda. La música, por una vez, bajó el volumen de la fiesta para dejar espacio al sentimiento.
El festival no quiso pasar por alto la tragedia y dedicó Amazing Grace (Gracia Sublime), el célebre himno de John Newton, a quienes perdieron la vida y a sus familias. Un canto de redención y esperanza en la gracia divina que encontró una interpretación conjunta cargada de simbolismo, con el sonido melancólico de las gaitas como intérpretes principales del sentido momento.
Fragmento del directo durante la interpretación de Amazing Grace
Cami y Miguel, teclista y guitarrista de Like You, Alberto, batería de Grajo, Rafa al mando de los gaiteros y las vocalistas Mari Carmen y Lola dieron forma a un momento que emocionó al público. La solemnidad de la canción contrastó con la energía habitual de Solrock y sirvió como antesala de la actuación estelar de Porretas.
El rock solanero también tuvo su espacio en una cita que mantiene intacta su filosofía: ofrecer escenario a las bandas locales junto a un nombre destacado del panorama nacional. Grajo, emblema de la escena musical de La Solana desde hace más de tres décadas, volvió a demostrar que sigue teniendo gasolina.
Amistad y ganas de seguir tocando
En una entrevista concedida a Radio Horizonte, su batería y uno de los fundadores, Alberto Tercero, reconoció que la llegada de Mari Carmen Romero de Ávila, vocalista desde hace cinco años, ha aportado nuevos registros a la banda. La cantante explicó que su incorporación llegó casi por casualidad, a través de un amigo, cuando el grupo necesitaba una voz para cantar y hacer coros. Aunque inicialmente se sentía más cómoda con el pop, pronto encontró su sitio en el rock. “Para mí el rock es terapia, es fuerza y energía”, confesó.
Alberto, por su parte, recordó los altibajos de una trayectoria que ha superado pausas y cambios de componentes. La clave de la longevidad, dijo, “ha sido la amistad y las ganas de seguir tocando”. También reconoció que el grupo ha evolucionado hacia sonidos más contundentes: “Algunas canciones son más cañeras ahora”.
La pasión sigue intacta, aunque el veterano roquero admite que el cuerpo marca sus límites. Tras un accidente que afectó a sus muñecas, llegó a pensar que no podría volver a tocar la batería. Pero la insistencia pudo más. “Yo, por mí, ojalá”, respondió al preguntarle si queda rock para rato.

Porretas con Mari Carmen Romero de Ávila, de Grajo
Con Grajo como testimonio vivo de la historia musical solanera, Like You y Sin Raíces completaron el escaparate local de una edición que volvió a reivindicar el talento de casa, con el epílogo de Ángel Moreno DJ. Y cuando llegó Porretas, el festival recuperó toda su potencia, sin olvidar que aquella noche también había espacio para el recuerdo.

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