- El cronista, arropado por el alcalde José Lozano y numerosos paisanos, reivindicó en el Antiguo Casino el patrimonio cultural de la tauromaquia provincial y el papel de las administraciones en su defensa.
- El discurso trazó un nostálgico recorrido por toda la provincia, con especial detenimiento en la tradición de los Encierros almodovareños y sus hitos en el ruedo y deseó, en verso, lo mejor para la feria taurina de la capital.
Con un lleno inusitado que desbordó las mejores previsiones, el Centro Cultural ‘Antiguo Casino’ de Ciudad Real acogió anoche el pregón de la feria taurina de la capital a cargo del cronista almodovareño Roberto García-Minguillán de Gregorio, acto organizado por el Ateneo Taurino Manchego como preámbulo al ciclo ferial de agosto de 2026.
La cita contó con un notable respaldo institucional y social desde la localidad natal del pregonero, destacando la presencia del alcalde de Almodóvar del Campo, José Lozano, el concejal de Festejos, Roberto Donoso, y el presidente del Club Taurino ‘Almodóvar’, Carmelo García, quienes acompañaron junto a un nutrido grupo de paisanos y aficionados de la localidad.
Durante su intervención, García-Minguillán trazó un exhaustivo y emotivo recorrido por el patrimonio taurino de la provincia, ensalzando la labor de las peñas, clubes e instituciones en la preservación de la cultura taurómaca y repasaó la historia y singularidad de plazas emblemáticas como las de Santa Cruz de Mudela, Almadén, Almagro o el Campo de Montiel.
Se detuvo especialmente en el centenario coso de Ciudad Real y en las figuras que han forjado su historia, desde los referentes históricos hasta espadas de la tierra como Reina Rincón, Aníbal Ruiz o Víctor Puerto, reivindicando la vital importancia de los festejos populares, los medios de comunicación y el apoyo firme de las Administraciones públicas para garantizar el futuro de la fiesta.
Uno de los ejes centrales del discurso fue el profundo homenaje que el cronista ha rendido a su localidad natal, Almodóvar del Campo. pues erigió los Encierros almodovareños como un baluarte ancestral para recordar que su origen documentado se remonta al año 1591 en los Libros de Acuerdos del Consistorio, vivencias que más tarde plasmaría en sus escritos el hijo del pueblo san Juan Bautista de la Concepción.
En este sentido, evocó sus recuerdos de infancia, las antiguas alegorías itinerantes de los hermanos Parada y el incansable trabajo conjunto del Ayuntamiento y el Club Taurino para mantener viva esta herencia. Además, rememoró el paso de la nostálgica plaza portátil a la consecución del coso de mampostería, un anhelo materializado en septiembre de 2010.
Las alusiones al municipio se extendieron también a los hitos artísticos y humanos vividos en su ruedo, como la gesta de Daniel Luque encerrándose con seis toros en la última tarde de luces del torero de plata local Vicente Yesteras, o la histórica faena de Juan Ortega que quedó inmortalizada en un azulejo de la puerta grande.
El ámbito cultural tuvo su espacio al mencionar el Museo Palmero, custodio de valiosos enseres de Juan Belmonte gracias a su amistad con el pintor Alfredo Palmero, y el Museo Taurino de ‘Las Eras de Marta’. Finalmente, el pregonero no quiso olvidar la impagable labor de los equipos médicos, elogiando la figura del cirujano local Rafael Ruiz y su escudero Samuel Guerrero, ni el ambiente festivo de la calle Corredera, vertebrado por familias como los Cutiño.
Para concluir, el discurso alcanzó una sentida reivindicación del futuro del toreo, animando a los más jóvenes a perseguir sus sueños y a la clase política a sostener este espectáculo legal y arraigado sin ningún tipo de complejos.
Roberto García-Minguillán cerró su alocución en un tono poético, desgranando en verso los carteles de la inminente feria de la Virgen del Prado de Ciudad Real y deseando el mayor de los éxitos a los diestros y ganaderías anunciados para este ciclo de 2026, reafirmando así su profunda gratitud y pasión por el mundo del toro.

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