Manuel Infante: “Tengo un grato recuerdo de La Solana”

Manuel Infante durante un momento en la homilía en la novena a la Virgen de Peñarroya

            Paco del Olmo

            El novenario en honor a la patrona de La Solana, la Virgen de Peñarroya, está en la recta final. Tras el paso de Antonio López Castro como predicador, ayer comenzó el turno de Manuel Infante, quien fue párroco ‘in solidum’ de San Juan Bautista de la Concepción en La Solana durante 6 años.

            El sacerdote, original de Manzanares, será el encargado de dirigir la homilía en el tramo final del novenario a la patrona. “Me propuso Benjamín que viniese tres días, y como estoy en Manzanares me pilla muy cerca”, dijo Infante, quien el domingo volvió a su antigua parroquia para presenciar la toma de posesión de los nuevos sacerdotes.

            La oración de estos días girará en torno a la faceta humana de la virgen. “Versará sobre su infancia, su vida, su pueblo y como ella recibió la palabra de dios”, explicó Infante a Radio Horizonte. Este tema, el sacerdote pretende reflejarlo en la vida del cristiano, cómo desde María podemos encontrarnos con Dios. A través de distintos puntos de vista desgranará esta idea en su participación durante el novenario, que culminará el próximo domingo con la procesión.

-Manuel Infante y Benjamín Rey

Manuel Infante y Benjamín Rey dirigieron la misa

            El antiguo párroco del Convento trinitario reside desde hace unos años en su Manzanares natal y es el encargado de la parroquia de Llanos del Caudillo y capellán del Hospital de Manzanares. “He estado 41 años fuera por distintas circunstancias de la vida y ahora estoy redescubriendo mi pueblo”, declaró. Su vida pastoral actualmente es más tranquila, “Llanos es un pueblo pequeño, yo empecé en municipios así, me han acogido muy bien y no falta el trabajo allí”. Sin embargo, el Hospital, del que es capellán, sí que le da más oficio. “Había trabajado ya en el hospital de Puertollano durante un año”, relató Infante. La labor de capellán es muy peculiar e importante, al tratar a personas con la debilidad y distintas enfermedades. “Hay situaciones duras, personas y familias que sufren e intentamos estar cercanos”, explicó.

            Infante tiene muy buen recuerdo de su periplo como sacerdote en La Solana. “No hay ningún momento en especial, para mi fueron 6 años muy agradables y hermosos”, declaró el sacerdote. Su labor en la parroquia de San Juan Bautista le hizo trabajar y conocer a muchas personas con las que se reencuentra habitualmente en el hospital.

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