
Los pujadores en plena subasta de una bandeja de suspiros Foto: GACETA
Aurelio Maroto
El Ofrecimiento a la Virgen de Peñarroya toca el cielo. Valga la expresión para resumir lo vivido este domingo en la ancestral subasta mariana, que pulverizó de largo su propio récord. La puja se cerró en 53.700 euros. Pasaba la una de la madrugada cuando se anunció oficialmente esa cantidad, que deja ‘pequeños’ los 41.325 euros del año pasado. La cuenta es sencilla: 12.375 euros más, casi un treinta por ciento de crecimiento sobre el récord anterior (29,93%).
La Plaza Mayor volvió a ser escenario de una tradición que mezcla devoción, costumbre y ese particular espíritu competitivo de los pujadores, capaces de convertir cada ofrenda en una pequeña batalla por la Virgen. El día comenzó con buenas sensaciones, aunque la mañana no hacía presagiar todavía el desenlace. En una entrevista concedida a Radio Horizonte, la presidenta de la cofradía, Rosa Sánchez, reconoce que la jornada fue creciendo poco a poco. Y hubo un momento decisivo: una familia anónima ofreció 12.000 euros. Aquella aportación dio un nuevo impulso a la puja. “Parecía que había poco movimiento, pero por la tarde empezó a animarse la cosa y tuvimos una familia que ofreció 12.000 euros”.
La alcaldesa -que hizo la primera ofrenda- junto a Capitán y el párroco de Santa Catalina: Foto GACETA
Después llegaron más sorpresas. Una silueta de forja alcanzó los 1.000 euros. Pero fueron los rosarios los que protagonizaron algunas de las pujas más llamativas. El que trae la propia presidenta desde Tierra Santa subió hasta los 1.700 euros. Y el cuadro final de la Virgen, que partía de 500 euros, terminó en 6.000. “Este año los rosarios han valido bastante dinero”, destaca, antes de interpretar este hecho desde la perspectiva de la propia devoción: “A lo mejor es una señal para que pidamos y sigamos ahí con la Madre”.

El coro y rondalla del Centro de Mayores bailó ante la patrona Foto: GACETA
Pero el Ofrecimiento es mucho más que una cifra. Rosa Sánchez pone el acento en la participación de todo el pueblo. La junta directiva organiza y administra, pero son los vecinos quienes sostienen una tradición que forma parte de la identidad local. “Esto es una participación de todos”, resume. Y ahí está quizá la otra gran cifra del domingo. La que no aparece en ninguna cuenta. La de los niños, los jóvenes, los enfermos que esperan en la calle y las familias que salen al encuentro de la patrona, como ocurrió el pasado martes día 15, o el ofertorio de los niños en el castillo y la respuesta de los jóvenes cuando la Virgen llega hasta ellos en plena romería. “Me quedo con esas dos cosas”.
Este año, además, el Ofrecimiento llegaba envuelto en una circunstancia especial. La Romería, Venida y Ofrecimiento de la Virgen de Peñarroya estrenaba su declaración como Fiesta de Interés Turístico Provincial, sello que ha puesto oficialmente en valor una celebración de enorme arraigo popular.

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