
La ACAZ puso en escena La rosa del azafrán FOTO: GACETA
Verónica Ruiz-Peinado
La 43ª Semana Nacional de Zarzuela bajó el telón como de costumbre, con la obra solanera por excelencia, La rosa del azafrán. La ACAZ volvió a poner sobre las tablas del Teatro Tomás Barrera la zarzuela más querida de La Solana en una doble sesión, con las entradas agotadas en la función de la tarde y muy cerca del lleno en la de la noche, además con la coproducción con Zarzuela Colombia
La doble representación permitió comprobar el trabajo de los solaneros, que llevan años dando vida a esta obra, y disfrutar después de una versión con intérpretes profesionales. Dos maneras de afrontar una misma zarzuela, con el cariño por una historia que transcurre en La Solana como punto de encuentro.
Un momento de la romanza del Sembrador FOTO: GACETA
Petri Casado y José M. León dieron vida a Sagrario y Juan Pedro en la función de tarde, acompañados por María Sevilla como Catalina y José González como Moniquito. Por la noche, esos mismos personajes recayeron en Hevila Cardeña, Vicente Antequera, Alicia Montesquieu y Miguel Ferrer, respectivamente. Ricardo Muñiz interpretó a Carracuca en ambos pases, mientras que Don Generoso estuvo encarnado por Gregorio Uriel y Ramón López. También participaron Petra Martín-Albo y Mari Carmen Rodríguez como Custodia.
El tenor Ricardo Muñiz, acostumbrado durante buena parte de su carrera a los grandes papeles protagonistas, reconoció que este tipo de personajes le permite disfrutar de la escena de otra manera. A sus 76 años, sigue cantando y mantiene la voz, aunque hace tiempo que también interpreta papeles secundarios y característicos en los teatros nacionales. “Como tengo una pequeña vis cómica, pues estos papeles me van bien”, explicó.
Muñiz conoce bien La Solana. Lleva cuatro décadas cantando en la localidad y ha interpretado aquí todos los grandes papeles de tenor. Por eso, regresar con Carracuca tiene para él un significado especial. Añadió que volver a trabajar aquí como cantante y artista supone una parte más de su carrera. Interpretar a un personaje solanero en La rosa del azafrán es, en sus palabras, “maravilloso”.

Ricardo Muñiz (Carracuca) y Petri Martín-Albo como Custodia FOTO: GACETA
El cantante también tuvo palabras de reconocimiento para los aficionados de la ACAZ. Aunque no se dedican a la zarzuela durante todo el año, Muñiz considera que la experiencia acumulada se nota cuando llega el momento de representar la obra. “Lo hacen como verdaderos profesionales”, afirmó. También destacó el interés y el cariño que ponen en el trabajo.
Una obra que sigue sonando
Estrenada en el Teatro Calderón de Madrid en 1930, La rosa del azafrán cuenta con música del maestro Jacinto Guerrero y libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw. Inspirada en El perro del hortelano, de Lope de Vega, narra la historia de amor entre Sagrario, una mujer manchega rica y orgullosa, y Juan Pedro, un labrador que trabaja para ella. A su alrededor desfilan personajes que retratan las diferencias sociales y las costumbres de la época.

Moniquito, José González junto a Don Generoso, (Gregorio Uriel), Miguel (Luis García-Cervigón y Sagrario (Petri Casado) FOTO: GACETA
La obra reúne algunos de los números más conocidos de la zarzuela, como ‘El sembrador’, el cuadro de las ‘Espigadoras’ y el pasacalle de las ‘Escaleras’. Su ambientación manchega y sus melodías forman parte de una representación que el público solanero conoce bien y que cada año vuelve a ocupar un lugar destacado en la programación.
Antes de despedirse, Muñiz quiso mirar también al futuro del género. Desde su experiencia en los teatros nacionales, aseguró que ve a muchos jóvenes en el patio de butacas y que también encuentra nuevas voces interesadas en aprender zarzuela. Una señal, a su juicio, de que todavía hay recorrido. “La zarzuela hay que cantarla, respetarla, y quererla, y hay que ir por ella”, finalizó.

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