
Algunos participantes compitieron disfrazados de Halloween Foto: GACETA
Aurelio Maroto
La Plaza Mayor de La Solana cambió el murmullo de siempre por un estruendo de zapatillas. Más de 400 niños y niñas la tomaron al asalto en la Carrera Mini ‘Antonio Serrano’, una tarde donde el atletismo y Halloween volvieron a ir de la mano. Con dos madrinas de excepción: Paula Sevilla y Herminia Parra. Casi nada. Las dos regalaron su eterna sonrisa y su proverbial afabilidad en cada entrega de trofeos.
Paula y Hermi, un lujo para otra fiesta del atletismo de base Foto: GACETA
La Escuela de Atletismo de La Solana lo había preparado todo: salidas escalonadas, distancias a medida para cada edad, y un histórico empedrado convertido en pista un año más. Desde los prebenjamines en adelante, todos tuvieron su momento. Pero los pequeños fueron, de nuevo, los dueños del día. Cuanto menor la edad, más participación. Cuanto mayor, más huérfanas las filas.
Pero la inscripción fue masiva entre la chiquillería. Entre dorsales y pantalón corto también asomaron disfraces: capas, colores, caras pintadas. Carrera y fiesta a la vez, una mezcla que ya había funcionado el año pasado y que esta vez se confirmó.

«Hay que hacer una valoración muy positiva», resumió Pedro Julián Moreno al término del evento en declaraciones a Radio Horizonte. El director de la escuela y principal organizador de la prueba destacó la respuesta de todos los colegios, que respondieron con «un montón de inscripciones». La organización partía de unos 400 corredores, pero a última hora llegaron más.
No todo fueron buenas noticias. En las categorías cadete y sub-16 las líneas de salida se aclaran. Los jóvenes empiezan a especializarse, se inclinan por los lanzamientos, los saltos o la velocidad, y las carreras largas pierden atractivo. Pedro Juli lo admitió sin rodeos: «En La Solana me están quedando muy poquitos fondistas». El mundo al revés si miramos atrás en el tiempo. Una pequeña espina en una tarde de celebración.

Los más pequeños fueron los más numerosos Foto: GACETA
Por eso, la cita importa más allá de los puestos. Su objetivo es sembrar. «Se trata de llevar el atletismo a los colegios, a los niños, y que empiecen a descubrir un poco lo que es este deporte», explicó. Cada niño que cruza la meta es una posibilidad de atracción para la cantera.

Y fue solo el aperitivo. El próximo domingo, 8 de noviembre, los 10 Kilómetros ‘Antonio Serrano’ tomarán el relevo, en una prueba incluida en el Circuito de Carreras Populares de Ciudad Real. La organización calcula que serán cerca de 700 los atletas que tomen la salida en las inmediaciones de La Moheda.

Sé el primero en comentar