
C.D. TOLEDO SAD: Christian; Stevens, Luna(Barroso), Nanclares, Nader; Chupi(Luque), Molina, Adrián Jesús(Friaza), Fran Gómez(Willy); Gonzalo(Neco) y Rosell.
CALVO SOTELO PUERTOLLANO C.F.: Alberto; Arroyo, Sahuquillo(Giuliano), Antonio, Pascu(Pablo Glez), Lucas, Silvio(Ismael), Crespo, Alvarito(Biel); Adri Sáez y Malano(Braun).
Arbitraje:
Javier Sancho Amat; ayudado en bandas por: Jesús Verdejo Martínez y Miguel Ángel Toledo Galindo.
Tarjetas:
Chupi, Nanclares, Luque, Molina, Luque(a/a), Friaza (roja) por el C.D. Toledo; Silvio, Pascu, Giuliano, Alberto.
Goles:
1-0 Nader (p.p.) 55´; 0-2 A.López 68’.

Incidencias:
Partido de la 33ª jornada de Liga disputado en el Estadio Salto del Caballo, partido de gran ambiente de público, 350 de ellos desplazados desde Puertollano, los cuales no pararon de animar en todo el encuentro.

Hay estadios que guardan el eco de las batallas antiguas y el Salto del Caballo es uno de ellos. Allí, donde la historia pesa y el césped impone, el Calvo Sotelo Puertollano C.F. no sólo jugó al fútbol; el conjunto azul fue un ejército que sabe que las plazas más difíciles se conquistan con el corazón caliente y la mente fría. El botín fue un 0-2 que es un rugido de libertad. Ayer, en la ciudad imperial, el equipo de Javi Sánchez no sólo sumó tres puntos; reclamó su derecho a decidir su propio destino. El ascenso ya no es una quimera: se toca con la yema de los dedos.

La tarde empezó con el respeto que se tienen los gigantes. El Toledo y el Puertollano se miraron a los ojos como dos boxeadores que saben que un sólo descuido conduce al abismo. Alvarito avisó primero con un latigazo que buscaba el rincón del alma, pero el Toledo respondió con el orgullo herido. Fue entonces cuando apareció Alberto. El guardameta se hizo gigante, un muro inexpugnable ante Molina y Chupi, deteniendo lo inevitable para mantener a los suyos en pie cuando el viento soplaba en contra. El primer acto terminó en tablas, con el murmullo de un penalti reclamado por la grada local que se quedó en el limbo y la soga del Tarancón apretando desde la distancia.

Pero tras el descanso, el fútbol decidió premiar al que más fe tuvo. Y a veces la gloria llega con un guiño del destino. Un centro de Pascu, con ese veneno que sólo tienen los balones que buscan cambiar la historia, terminó en las mallas tras tropezar en Nader. Un golpe de fortuna, sí, pero la suerte suele elegir a quien no deja de proponer. El Salto del Caballo enmudeció, salvo por ese rincón azul donde 350 valientes desafiaron a la lógica con sus gargantas.
El Toledo quedó noqueado, con las piernas de plomo y el alma encogida. Y entonces, llegó la caricia definitiva. Antonio López acomodó el balón en la frontal. Miró a la red como quien mira a un viejo amor. Su pierna zurda dibujó una parábola perfecta, un zapatazo directo a la escuadra que hizo que el tiempo se detuviera. 0-2. Magistral. Un silencio sepulcral envolvió la capital regional mientras el Puertollano se abrazaba a la eternidad.
El tramo final fue un ejercicio de resistencia pura. Los azules aguantaron como leones, achicando agua con la casta de quien se sabe superior, mientras el Toledo perdía los nervios y los papeles con las rojas a Friaza y Luque. Ya no hubo espacio para el milagro local, sólo para el delirio visitante.
Ahora, el calendario dicta sentencia y el fútbol le debe una fiesta a su gente. Queda una última estación: La Solana. El Cerrú no puede ser sólo un estadio el próximo domingo; debe ser una caldera que empuje cada balón. Es el momento de que Puertollano responda al envite de sus jugadores con un lleno histórico. Que no quede un asiento libre, que el azul inunde cada grada, porque el campeonato y el ascenso directo se ganan juntos. El sueño está a solo 90’ minutos de hacerse carne.

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