Almodóvar del Campo inaugura el Centro Cervantino de referencia para el siglo XXI

  • Con tecnologías de vanguardia que abren una pasarela temporal hasta el Quijote.
  • Ayuntamiento y Diputación ensalzan la magnitud del proyecto promovido por AMPACE y agradecen a la familia Palmero y a Javier de la Fuente su generosidad.

Almodóvar del Campo es desde ayer sábado, 22 de noviembre de 2025, el lugar de La Mancha de referencia para cervantistas y apasionados de ‘El Quijote’. 405 años después de que viera la luz la primera parte de la obra universal escrita por Miguel de Cervantes Saavedra, la localidad ciudadrealeña estrenaba un Centro Cervantino de vanguardia.

Se trata de un espacio de 350 metros cuadrados que fusiona, en un apasionante itinerario a dos alturas, el legado pictórico del maestro Alfredo Palmero de Gregorio en torno a los personajes obra cumbre de las letras españolas, con la inteligencia artificial y tecnologías análogas, aplicadas a enamorar y redescubrir la novela de tan ingenioso hidalgo.

Almodóvar del Campo, que aparece citada hasta en cuatro ocasiones a lo largo de las dos partes de la novela, quiere ahora devolver al ‘manco de Lepanto’ el honor de haberse querido acordar de ella, con una inversión de en torno a 250.000 euros aportados por la Diputación, con el apoyo del Ayuntamiento, para hacer realidad un sueño hoy tangible.

Se trata de una iniciativa del entusiasta colectivo AMPACE, Amigos del Museo Palmero y Centro Cervantino, que encabeza la nieta del insigne pintor almodovareño, Silvia Palmero, y que desde su creación busca la puesta en valor de la obra del iniciador de la saga para que pueda contribuir al desarrollo turístico de la localidad.

Por eso y ante la magnitud del proyecto que ahora, por fin, ve la luz tras año y medio de labor conceptual y ejecución física de unos espacios ubicados en la céntrica e histórica ‘Casas de la Marquesa’, el acto contó con la presencia de tres generaciones de la familia artística, entre ellos Alfredo Palmero hijo, a sus 95 años, o el también nieto y pintor Fredy Palmero, y estuvo marcado por emotivas intervenciones a modo de bienvenida inaugural.

Ejerciendo de anfitrión, el alcalde José Lozano les dio la bienvenida, así como al presidente de la Diputación Provincial, Miguel Ángel Valverde, quien se desplazó junto a la vicepresidenta Rocío Zarzo, asistiendo también la diputada nacional Carmen Fúnez; el presidente de FEPU, David Guarnizo; otros miembros de la Corporación municipal; el párroco Juan Carlos Torres para proceder a la bendición; y ciudadanía en general.

Intervenciones institucionales

Lozano inició sus palabras con la sentencia de Sancho Panza, «El sueño es el alivio de las miserias para los que las sufren despiertos», recordando así la génesis del proyecto, señalando que, en vísperas del Día del Libro de 2024, la idea parecía una utopía. “Era un sueño ambicioso, sí; osado si me lo permiten”, admitió en referencia al momento en que AMPACE les presentó, a él y al propio Valverde, planteamientos que sonaban a “ciencia ficción”, hablando de inteligencia artificial y experiencias inmersivas.

Sin embargo, “hoy [por ayer] podemos decir con orgullo que hemos despertado del sueño para encontrarnos con una realidad que supera cualquier expectativa”, reconoció para así definir el flamante Centro Cervantino no como un museo al uso, sino como “una máquina del tiempo y una ventana al alma”.

Hizo hincapié en la profundidad psicológica de la obra de Palmero, quien a través de los 120 retratos de protagonistas que en distinta medida aparecen a lo largo de las dos partes de El Quijote, “no pintó solo personajes, pintó la condición humana”, virtudes y mezquindades que ahora, gracias a la tecnología, “nos hablan mirándonos a los ojos”.

Lozano reivindicó la identidad cervantina de Almodóvar del Campo, recordando que es el lugar que Cervantes cita explícitamente varias veces y, “ese orgullo de sentirnos manchegos y almodovareños… encuentra aquí su templo definitivo”, aseveró, por lo que, mirando al futuro, pronosticó que con este nuevo recurso el turismo “se va a disparar”.

A ello podrá contribuir, como refirió también, la próxima adhesión del municipio a la Red de Ciudades Cervantinas de la que ya forman parte 32 localidades, en su mayoría de España. pero también de Argelia, Argentina, México, Brasil, Bélgica, Portugal y Uruguay.

Y tras valorar José Lozano una vez más la “generosidad” de la familia Palmero por entender que su legado es “patrimonio del alma de Almodóvar”, hizo lo propio con la labor de Javier de la Fuente al proyecto, donde aporta la “cordura” y el “anclaje a la realidad física del libro frente al vendaval tecnológico”.

También tuvo palabras, como tantos otros de los intervinientes, para reconocer el arduo trabajo de coordinación y de traslación física del proyecto a Carmen Cervera, también integrante de AMPACE y guía de su legado y terminó agradeciendo al presidente de Diputación la subvención nominativa de 246.000 euros que ha hecho posible la iniciativa, una aportación vital para un Ayuntamiento con un término municipal tan amplio, dijo.

A continuación, el responsable de esta institución elevó la importancia del acto a nivel provincial y realizó una reflexión estratégica sobre la marca ‘Quijote’, por cuanto, hasta el momento “no hemos aprovechado lo suficientemente su imagen y su figura”, de manera que en el extranjero a veces cuesta ubicar geográficamente Ciudad Real, aunque “la tierra del Quijote la ubica todo el mundo”.

Por ello, lanzó un mensaje contundente de reivindicación territorial, recalcando que “el Quijote no es Cuenca, no es Toledo, no es Albacete ni es Guadalajara, aunque haya puntos de La Mancha que las puedan tocar. Pero el Quijote es Ciudad Real, toda Ciudad Real” y por eso se mostró muy ilusionado con lo que el Centro Cervantino almodovareño va a aportar a este sentimiento de identidad y pertenencia de la provincia.

El presidente relató cómo, tras las dudas iniciales al escuchar la propuesta hace más de un año, quedaron “seducidos inmediatamente” por la mezcla de la colección Palmero, la biblioteca cervantina y la tecnología, en una estrategia que desde ahora encuadra también bajo el sello provincial ‘Sabor Quijote’, que busca atraer a un turista que no solo pase, sino que pernocte, algo que los datos estadísticos van confirmando poco a poco.

Además de mencionar otras inversiones cervantinas en Pedro Muñoz o Argamasilla de Alba, Valverde destacó el éxito de la colaboración con la familia Palmero en la feria FENAVIN, donde las etiquetas de vino ilustradas con los personajes del pintor causaron furor.

Y en un gesto muy significativo, aprovechando la presencia de amigos de la familia venidos de Cataluña o Valencia, Valverde propuso tender puentes, dado que “en esta sociedad donde muchos se han esforzado en levantar muros… el Quijote es un elemento de unión”.

Por eso, sugirió trabajar en un futuro proyecto que una la provincia de Ciudad Real con Barcelona, sede también de un Museo Palmero, utilizando el arte y la literatura como hilo conductor. Entretanto, concluyó, “estoy convencido de que este centro será un revulsivo importantísimo”.

La emoción de los promotores

Antes de las intervenciones institucionales, a las que fue dando paso la edil de Cultura y Turismo, Virginia López, el acto contó con emotivas palabras de Silvia Palmero, quien como portavoz de la familia y de AMPACE destacó que el Centro Cervantino nace del impulso de la sociedad civil.

Destacó la trascendencia del evento, calificándolo como una jornada histórica para la localidad, “un día en el que se unen territorio, arte, literatura y tecnología” y subrayó que el objetivo principal del proyecto es “preservar, difundir y actualizar el legado de Cervantes y de la saga Palmero”.

Según sus palabras, el nuevo espacio y la exposición La Mancha de Cervantes y Palmero constituyen “un viaje inmersivo al corazón del Quijote” diseñado con el claro propósito de “traer a Cervantes y al Quijote al siglo XXI, mostrar la modernidad de la novela y revelar los grandes temas que trata a través de los personajes a los que Palmero dio vida”, en un claro afán de impulsar el “turismo cultural con mayúsculas” en Almodóvar del Campo.

Lo más emotivo lo dedicó Silvia a su padre Alfredo, quien a sus 95 años sigue siendo el “ideólogo de la colección”. Dirigiéndose a él, afirmó que “sin tu visión, sin tu carácter inquebrantable […] este día no habría llegado jamás”, agradeciéndole el haber enseñado a la familia que “preservar la memoria, es construir el futuro”.

Por su parte, Fredy Palmero, nieto del maestro, puso el acento en la evolución del arte. Celebró que la colección de su abuelo, “única en el mundo por extensión y calidad”, se una ahora a un salto tecnológico que, aunque produce “vértigo”, multiplica las oportunidades de divulgación.

Rememoró al maestro Palmero, conocido por pintar los “bulevares de París y sus míticas series de caballos de la Luna”, pero destacó especialmente la producción de la etapa de madurez, una obra que calificó de “sumamente especial y única” por estar “unida profundamente a sus raíces y a su tierra”.

El artista, que hoy día continúa cultivando el arte pictórico de su familia desde su una visión contemporánea, hizo hincapié en la magnitud del legado que ahora alberga el Centro Cervantino, por cuanto es el fruto de medio siglo de trabajo que dio lugar a “la colección más grande jamás pintada sobre la novela que hace universal a La Mancha”.

Según explicó Fredy, esta serie artística fue creciendo “gota a gota, formando después un gran río” hasta superar, más allá de los propios retratos de los personajes, las 200 obras, una cifra y una factura que, en sus palabras, “la hacen única en el mundo por extensión y calidad”.

Y mirando hacia el futuro, aunque reconoció que “la locura y desasosiego que nos producen estos avances nos causan vértigo”, aseguró que al mismo tiempo las herramientas de que dispone el Centro Cervantino almodovareño “suponen una oportunidad única” para una tierra marcada por la obra de Cervantes.

Por último, Javier de la Fuente, integrante de AMPACE y colaborador a través de la cesión de lo más selecto de su colección bibliográfica particular, puso en valor la rápida y eficaz respuesta institucional al proyecto y lo que ayer se inauguraba era la prueba de que “la colaboración entre instituciones públicas y entidades privadas” funciona.

Sobre su aportación personal, explicó que su colección cervantina nació impulsada por la admiración hacia la familia Palmero y su biblioteca y, si bien se definió como “firme defensor de las nuevas tecnologías”, De la Fuente reivindicó la vigencia del formato físico al afirmar que “me corresponde y me honra defender el papel”.

Citando a la escritora Irene Vallejo y al propio Quijote, recordó que “los libros son como espejos: se ve en ellos lo que uno lleva dentro”, por lo que instó a seguir honrando “al libro, a su magia y a todo lo que representa”, razones que le han llevado a contribuir a un proyecto hecho realidad y que definió como un “sueño tan manchego y tan cervantino”.

Un Centro Cervantino que envuelve al visitante

Esta nueva infraestructura que ofrece desde ahora Almodóvar del Campo trasciende el concepto de museo tradicional para convertirse en una experiencia sensorial y emocional única, en un recorrido inmersivo destinado a redescubrir El Quijote en todas sus aristas.

Sus espacios han sido diseñados meticulosamente para envolver al visitante en el universo cervantino, una experiencia que comienza en la primera planta, donde la bienvenida ya causa impacto con un grandioso mural que recibe al espectador retratando la vasta llanura almodovareña, surcada por las figuras eternas de Alonso Quijano y Sancho.

Y a continuación, la tecnología da su primer golpe de efecto, cuando el propio maestro Alfredo Palmero (1901-1911), recreado digitalmente tal y como lo haría en vida desde su estudio, ofrece una bienvenida personal que rompe la barrera del tiempo.

En esta primera planta, no es solo el autor quien habla. Cinco de los personajes de sus cuadros, arquetipos de distintas temáticas, toman la palabra para aglutinar y explicar los principios y valores universales que recorren la primera y segunda parte del Quijote.

El itinerario conducirá hacia la parte inferior, donde el conocimiento se hace tangible. Un gran libro interactivo actúa como antesala y guía hacia el tesoro físico del Centro Cervantino, con una biblioteca selecta de decenas de ejemplares del Quijote en multitud de idiomas y formatos y demás enseres y artículos, entrañables y curiosos, que lo ensalzan.

El clímax de la visita llega con un intenso mosaico inmersivo de luz y sonido, que rodea al visitante en la atmósfera onírica que también inspira la obra cervantina, sumergiéndolo en los sueños y delirios del hidalgo, desde las infinitas pinceladas que dio el maestro Alfredo Palmero de Gregorio en tantos de sus lienzos.

Finalmente, el recorrido se cierra con el broche actual del nieto, Fredy, quien agradece la visita de forma virtual e invita a los asistentes a participar en una última genialidad tecnológica, dejarse retratar con la estética quijotesca y los trazos con los que su abuelo inmortalizó a 120 personajes de la novela.


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