La matrona Vicen Romero explicó cómo cuidar y fortalecer el suelo pélvico

Lleno total para escuchar la charla sobre suelo pélvico Foto: GACETA

Aurelio Maroto

Conocer el suelo pélvico, aprender a cuidarlo y desterrar algunos mitos. Tales fueron los principales objetivos de la charla que ha organizado Afammer-La Solana en el auditorio del Palacio Don Diego, con lleno total. La matrona María Vicenta Romero ofreció una explicación cercana y práctica sobre una parte del cuerpo todavía bastante desconocida para muchas mujeres.

La presidenta de Afammer, Juana Mari Montoya, presentó a la ponente y dio la bienvenida a las socias asistentes, interesadas en conocer mejor las funciones del suelo pélvico, los problemas que pueden aparecer y, sobre todo, cómo prevenirlos.

Vicen Romero comenzó recordando que muchas personas desconocen dónde se encuentra exactamente esta estructura muscular y cuál es su cometido, pese a que interviene en numerosas funciones del organismo. También explicó que “no trabaja de manera aislada, sino en coordinación con otros grupos musculares y estructuras como el diafragma, los abdominales y la zona lumbar”. Por eso, cuando alguna de estas partes no funciona correctamente, el suelo pélvico puede acabar soportando una presión excesiva.

La ponente durante su charla Foto: GACETA

Entre los problemas más habituales citó las pérdidas involuntarias de orina y la sensación de peso o presión en la vagina, especialmente cuando avanza el día. “Son señales que pueden estar relacionadas con un debilitamiento de la musculatura y que conviene consultar para encontrar la respuesta adecuada”. La matrona quiso transmitir, no obstante, un mensaje tranquilizador: el suelo pélvico se puede cuidar y fortalecer. Y no es una cuestión exclusiva de la menopausia. “La prevención debe comenzar mucho antes y mantenerse durante todas las etapas de la vida”.

La parte práctica tuvo especial protagonismo. La matrona insistió en la importancia de aprender a respirar correctamente y movilizar el diafragma, además de mantener una postura erguida que favorezca el trabajo coordinado de la musculatura. También habló de los ejercicios hipopresivos, aclarando que “pueden utilizarse en determinados momentos, pero no es la panacea”.

La intención era que las participantes se marcharan con herramientas sencillas para aplicar en su vida cotidiana, sin alarmismos y con la certeza de que existen soluciones. La jornada concluyó con un ágape en el patio del Don Diego, prolongando el encuentro en un ambiente distendido y de convivencia.

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