La del manojo de rosas despliega el encanto musical de Sorozábal en la Semana de la Zarzuela

Montaje de “la del manojo de rosas” FOTO: GACETA

Aurelio Maroto/Verónica Ruiz-Peinado

El Teatro Tomás Barrera volvió a entregarse a la zarzuela con La del manojo de rosas, el popular sainete lírico de Pablo Sorozábal que DRAO Producciones ha llevado este sábado a la 43ª Semana Nacional de Zarzuela. La compañía profesional dirigida por Luis Roquero ofreció dos funciones, con lleno en la sesión de tarde y cerca del lleno por la noche. La representación contó con espectadores llegados de distintos puntos de la región y de fuera de ella, entre ellos grupos y asociaciones de Tembleque, Membrilla, Churriana de la Vega (Granada), Cózar, Madrid y Toledo que disfrutó con una de las partituras más reconocidas del maestro donostiarra, un homenaje al Madrid más castizo.

La obra, estrenada en Madrid en 1934, combina en dos actos el costumbrismo madrileño, el enredo sentimental y una partitura de gran variedad rítmica. Pasodobles, chotis, habaneras, farrucas y números cómicos dibujan una historia en la que los personajes se mueven entre las diferencias sociales, las apariencias y el deseo de amar libremente.

Joaquín y Ascensión protagonizan uno de los momentos más románticos FOTO: GACETA

El eje musical y dramático recae en Ascensión, la florista de carácter independiente interpretada por Gemma Soler, cuyo papel de soprano encuentra uno de sus momentos más expresivos en la célebre romanza «No corté más que una rosa». La melodía, que Sorozábal anticipa desde la introducción instrumental, concentra la sensibilidad de una mujer que defiende sus sentimientos frente a los prejuicios.

A su lado, Fran García encarna a Joaquín, el mecánico enamorado de Ascensión, papel de barítono que tiene en «Madrileña bonita» uno de los números más reconocibles de la obra. La relación entre ambos se desarrolla también en el pasodoble «Hace tiempo que vengo al taller» y en la habanera «Qué tiempos aquellos», que aportan distintas tonalidades a su historia amorosa.

Joaquín y Ricardo rivalizan por el amor de Ascensión FOTO: GACETA

El tercer vértice sentimental es Ricardo, el aviador al que da vida Eduardo Pomares, partitura escrita para tenor. Su enfrentamiento con Joaquín cristaliza en el chotis «¿Quién es usted?», uno de los cuadros más castizos y dinámicos de la zarzuela. La vertiente cómica corresponde a Clarita y Capó, interpretados por Andrea de Cubas y Alberto Porcell. Sus dúos, desde el fox-trot «Si tú sales a Rosales» hasta la divertida farruca «Chinchilla de mi charniqué», aligeran el conflicto principal. David Sentinella es Espasa, el pretencioso camarero del bar de la plaza, el incombustible barítono-bajo Jesús Lumbreras se disfraza esta vez de actor genérico como Don Daniel y José Antonio Sayagués se mete en el papel de Pedro Botero.

Clarita y Capó, la pareja encargada de aportar los momentos más cómicos de la obra FOTO: GACETA

El veterano Jesús Lumbreras, reconocía a la emisoralocal Radio Horizonte que afronta este papel secundario con la misma responsabilidad que cualquier otro personaje. “Cuando uno sale a escena tiene que tener la misma responsabilidad, tanto si es un papel grande como si es un papel pequeño”, explicó el cantante, que defendió la importancia de salir al escenario a darlo todo.

Sobre el montaje de DRAO Producciones, el barítono-bajo destacó su estética tradicional, ambientada plenamente en los años treinta, aunque con una pequeña novedad relacionada con los orígenes del cine. “Desde el principio de la obra va a parecer que estamos haciendo un rodaje de cine dentro del teatro”, señaló, una propuesta que sirve como carta de presentación de la historia.

Con una larga trayectoria a sus espaldas, Lumbreras se mostró orgulloso del camino recorrido desde sus comienzos con cantantes aficionados y el maestro Torres. “Todavía afortunadamente a mi edad sigo trabajando y cantando, que es lo que más me gusta hacer en la vida”. No obstante, advirtió de las dificultades económicas que afrontan las compañías privadas para mantener las producciones de zarzuela, debido al coste de las orquestas, los coros y los elencos. “Creo que el gran problema que tiene es que falta ayuda pública para el género”, afirmó, al comparar los recursos de las grandes producciones del Teatro de la Zarzuela con los de las compañías que trabajan con presupuestos más ajustados.

Jesús Lumbreras -dcha-, en el papel de Don Daniel, junto con otros integrantes del elenco FOTO: GACETA

El intérprete conoce bien La Solana, donde ha actuado en numerosas ocasiones con títulos como La leyenda del beso, Luisa Fernanda o Los gavilanes. En su opinión, la Semana Nacional de Zarzuela ha evolucionado positivamente, especialmente desde que comenzó a abrirse a diferentes compañías, una diversidad que ha enriquecido el festival con distintas direcciones artísticas y maneras de entender el género. Asimismo, destacó el vínculo del municipio con la zarzuela a través de Federico Romero junto a Guillermo Fernández-Shaw de algunas de las obras más conocidas, entre ellas La rosa del azafrán. Finalizó felicitando al pueblo por mantener viva esta tradición durante más de cuatro décadas, “es increíble que hayáis mantenido esto 43 años, es encomiable”, manifestó.

DRAO regresaba así a la Semana de la Zarzuela después su buen desempeño en La Solana en los últimos años, con obras de zarzuela grande como Katiuska (2022) La tabernera del puerto (2023) y El barberillo de Lavapiés (2025), o de género chico como La revoltosa (2024).

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