
- El equipo científico que lidera Mar Zarzalejos y completan, a pie de campo, Germán Esteban y Carlos Merchán, ha recibido esta semana la visita de Carmen Santos.
- El Ayuntamiento contribuye a las excavaciones arqueológicas con dos operarios.
Pese al sol implacable de agosto, el yacimiento de Sisapo, en la pedanía almodovareña de La Bienvenida, vuelve a abrir sus entrañas milenarias al equipo humano, de arqueólogos y operarios, en una nueva campaña de excavaciones iniciada a comienzos de mes y que se va a prolongar hasta finales del próximo octubre.
Los trabajos en el ‘Área 4’ del enclave siguen destapando todo lo que rodeó a un santuario protohistórico tartésico de relevancia excepcional, en un contexto social y económico que aglutinaba ritualidad, comercio y el gran valor de la zona por su riqueza mineral y de metales, en un espacio que la ocupación romana sepultó, luego, bajo una panadería.
Impulsada por el Vicerrectorado de Investigación, Transferencia del Conocimiento y Divulgación Científica de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), de la dirección se ocupan Mar Zarzalejos Prieto, como investigadora principal, y sus compañeros, a pie de campo, Germán Esteban Borrajo y Carlos Merchán Santos.
Con ellos están cada mañana, desde que amanece y hasta que llega la hora de comer, de lunes a viernes, dos peones cuya contratación nuevamente facilita el Ayuntamiento de Almodóvar del Campo con fondos propios, en una acción de tres meses que también sufragan, en lo que les corresponde, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y UNED.
Esta semana, Carmen Santos, teniente de Alcalde del Consistorio almodovareño, ha tenido ocasión de conocer sobre el terreno los avances que se están produciendo, felicitar a técnicos y operarios y valorar el papel de administraciones e instituciones académicas “porque el yacimiento dice mucho de nuestro pasado y es otro puntal para esta comarca”.
El ‘Área 4’ del yacimiento afincado en pleno corazón del Valle de Alcudia, es testimonio de la superposición de civilizaciones, pues como así vienen desvelando sus distintos estratos, se están documentando las fases de ocupación de un santuario tartésico que ya ha revelado estructuras rituales complejas y materiales cerámicos.
Indicadores que apuntan a lo que, según los investigadores, fue una fluida comunicación con las grandes culturas mediterráneas, con clara tradición fenicia y griega, así como a una intensa actividad metalúrgica ligada a la explotación de la plata y el plomo, recursos que atrajeron a comerciantes desde el Mediterráneo oriental, según todas las evidencias.
Certidumbres palpables hace más de 30 años
“De esto que aquí hay, se empezó a tener constancia en los años 90”, explican los arqueólogos, concretando cómo “Carmen Fernández Ochoa hizo un sondeo que ya reveló secuencias de época fenicia”, en unas primeras investigaciones centradas en un lugar sito a los pies del castillejo volcánico, y que fueron publicadas allá por el año 1994.

Pero hubo de esperarse a 2016 cuando esta zona del enclave, una vez se habían realizado las excavaciones sistemáticas en el ‘Área 1’, la que cobija la emblemática ‘Domus de las columnas rojas’, volvió a abrirse ya sin vuelta atrás. Una zona aterrazada que albergaba algo mucho más profundo y complejo que otra edificación romana.
Así, cuando el Imperio de Roma se asienta en Sisapo, “probablemente aquí se encuentran ruinas”, señalan los expertos, que “machacan, aterrazan y a partir de ahí construyen”. Por eso, sobre los restos del santuario tartésico encuentran una panadería que, paradójicamente, contribuyó a sellar y, por tanto, a preservar aquel otro pasado anterior.
Una de las revelaciones más significativas de estas campañas es la profunda comprensión del santuario en lo más puramente religioso, al encontrar “trocitos de platos”, de objetos análogos y otros vestigios de restos animales que refuerzan la idea de que en su interior se celebraban banquetes rituales.
En este sentido, se documentan elementos como el altar ceremonial de arcilla con forma de piel de toro extendida o poyetes que se pueden identificar con los denominados bancos de ofrendas auxiliares para el culto e, incluso, una fosa donde se han localizado desechos rituales.
Pero su función iba mucho más allá. “Todos estos santuarios, es verdad que están muy relacionados con esos sacrificios y ceremoniales, pero también son espacios públicos, son espacios donde se hacen los tratos, son espacios donde se comercia”, en este caso algo que se explicaría por la riqueza del subsuelo en esta región.
“Esta gente está aquí… por la minería”, subrayan los investigadores, afirmación que se basa en las distintas pruebas obtenidas, también dentro del edificio y que apuntarían a una actividad metalúrgica, como improntas de cinabrio, cuya procedencia señala directamente a Almadén, galena argentífera, restos de crisoles y toberas, así como escorias de cobre o goterones de plomo.
La minería, por tanto, no solo proveyó riqueza, sino que fue el motor de una intensa “actividad social y económica”, determinando la presencia y el desarrollo de estas civilizaciones que llegaron a trazar un “triángulo” que tenía sus otros dos vértices en la ciudad pacense de Medellín y la también ciudadrealeña de Alarcos.
La presencia fenicia y su posterior mestizaje con las poblaciones locales, que dio origen a la civilización tartésica, no se limitó por tanto a las tradicionales zonas costeras. “Siempre se ha relacionado a los fenicios con la costa, porque evidentemente llegan en barco a Cartagena, Huelva o Sevilla por el Guadalquivir”, explican, “pero hay yacimientos tartesos, ya investigados, en el interior”.
Atraídos por los recursos mineros, con la costa de Huelva como un punto de entrada clave para la exploración de la península, los fenicios penetraron hacia el interior y esa interacción, generación tras generación, fue el germen de la compleja cultura tartésica que alcanzó también el Valle de Alcudia.

En este caso, lo que emerge en Sisapo parece definir claramente una red interconectada, una especie de “triángulo” geográfico y cultural que vincula a La Bienvenida con otros lugares importantes, aludiendo los arqueólogos al posible vínculo con Alarcos, especialmente su parte ibérica y fenicia, y Medellín, cerca de Don Benito, en Badajoz, uno de los asentamientos peninsulares fenicios más potentes.
Algo que no sería casual pues el área referido conforma una vasta zona minera que abarca el Valle de Alcudia, el norte de Córdoba, incluyendo Peñarroya-Pueblo Nuevo, y por supuesto, Almadén, extendiéndose en una rica franja pirítica hasta prácticamente Mérida.
De estas tierras se extraían plata y plomo, metales que en aquellos milenios eran “prácticamente moneda”, “divisa”, y el control de estos recursos minerales era el motor principal del poblamiento y el comercio.
Tecnologías avanzadas de estudio
La presente campaña 2025 vuelve a aplicar técnicas analíticas de vanguardia para que el equipo integrado por Zarzalejos, Esteban y Merchán puedan documentar y hacer comprender las distintas etapas históricas del yacimiento.
La fotogrametría aérea crea modelos detallados del terreno y las estructuras. Análisis palinológicos y faunísticos facilitan estudiar el entorno vegetal y la dieta de los antiguos habitantes. Análisis de pigmentos y composición mineralógica determinan la procedencia de materiales y técnicas de producción. Mientras que las dataciones radiocarbónicas afinan la cronología de cada hallazgo, proporcionando un marco temporal preciso.
Por tanto, el trabajo sigue tras la extracción en el terreno de distintos vestigios. El material es trasladado a un recinto en La Bienvenida actual, que el Ayuntamiento almodovareño ha facilitado al Equipo Sisapo para poder analizarlo metódicamente. También, una vivienda donde atender otras necesidades, como cuando paran a almorzar a eso de las 10.
Cabe referir por último que, en esta otra fase de conservación de restos desenterrados, se elaboran modelos tridimensionales para su estudio posterior y difusión, permitiendo que la comunidad científica en particular tenga a su disposición los tesoros arqueológicos que ofrece este enclave con la máxima fidelidad y detalle.


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